Yo ya creo que va siendo hora de exterminar Francia. Estoy hasta los cojones de Francia y de los franceses y de sus incursiones en el gran souffle de la nada. Francia es un país para la nada. Es el ser de Heidegger hecho patria, es la única nación cuya bandera ondea sin mástil. Ondea en la puta nada.¿Qué hay debajo de un francés? Levantemos por los aires a los franceses y miremos, dios santo, qué cosa pisan. ¿Pisan la tierra, pisan cemento, pisan españoles o pisan el hilo del perpetuo equilibrista? Como en aquella canción de El hombre burbuja, los franceses son más sus huellas que sus pasos. Leer Francia es ir a ninguna parte, es mirar un rastro de huellas que nos señala con el dedo una zorra con gafotas o un snob con puro y que, en realidad, no vemos, pero tampoco es hora de contender con los galos ahora que tantas francesitas nos han dicho que sabemos meterla.

