Mostrando entradas con la etiqueta María Ángeles Portugués. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta María Ángeles Portugués. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de abril de 2011

Taller - Parodia poética, por MA Portugués

Hágase, señor director.
Hágase vivo el dinero en el cajero.
Hágase en usted la  bondad y en mí, la suerte.
Hágase, sueldo esmirriado y en mí, pan en mi mesa.
Hágase, euros cercanos, cercana nuestra paga,
el toque en mi tarjeta,
la tarjeta en mí y presencia y ya tengo.
Hágase de generosidad mi mundo, jefe,
el mundo que yo busco,
el que soy, mileurista y pobre y poeta y ahorrador solo por ti.
Hágase del mini sueldo,
hágase el que buscamos.
Hágase él en tu tarjeta no estoy.
Hágase del Mercadona la cena de esta noche,
el desayunar.
el comer,
el no hay chuletas,
el no has comprado,
el no hay dinero,
el lo busco y no lo encuentro y pido prestado.
Y si duele no importa yo me jodo.
Te he tenido.
Hágase de la mortadela un filete y un salmón y así estamos.
Y voy al súper y luego vuelvo,
y con el cesto vacío
de la compra.
Y que inauguren un centro nuevo y una esperanza puesta
en las ofertas,
un renacer de cien gramos de jamón,
un renacer de atún en escabeche
de marisco vivo, de dónde,
de por qué no lo compras.
Un renacer de ahora voy,
un renacer de si me llega el sueldo
y lo deseo y te lo digo
claro y te lo digo cierto.
Lo quiero, ese sueldo, y será para ti
para tu cuerpo.
Y estando en ti esa lorcita
en tu cintura, en verdad, llega.
Y ahí estará y yo quiero y sé que se pondrá.
Esperando y que me llegue a mí, como en ti
la grasita en mí mismo.
Niño hambriento y ansioso y con ganas y feroz.
Dentro de ti
Niño que necesita un bocata de mi mismo
Sé la extra de verano y generosa y doble y atractiva.
Y hacer la compra y tú,
quererme rico y tú,
Joderme vivo y tú,
comerme vivo y tú,
potarme vivo y tú.
Comer, lamer
chupar

Un clic en "más información" para leer el texto parodiado.

martes, 15 de marzo de 2011

Taller: A partir de un cuadro, por María Ángeles Portugués.


Te exhiben rozando el fuego
Los ladrillos enrojecen,
Solo con verte.
Y tu, orgullosa, presides
La estancia, lúgubre,
Silenciosa, caliente.
Nadie te mira
Se acostumbraron a ti,
Los humanos ojos
De casi todos.
Pero yo te observo
Entre puntada y puntada
Te descoso la conciencia,
Y te cubro, con telas de añoranza
Y colores infantiles
Hasta saberte pura.

Te toco, en garra
Y dibujo tu aureola

Os enmarcan , en rojo,
Buscando el calor
De vuestros cuerpos
Apenas vivos.
Y os sujeta el lienzo
Claro y húmedo
Por donde caeríais
Si rojo y gris
Unieran sus hilos
Entretejiendo un
Nuevo color
De nacientes pensamientos.

Gabrielle d'estrée y su hermana.
Finales del siglo XVI. Escuela de Fontanaibleau
Anónimo

sábado, 26 de febrero de 2011

Taller - ¿A qué edificio corresponde el texto siguiente?, por M. Ángel Portugués.

Flan tembloroso
Turgente.
Rectangulares ojos
Abundantes
Pequeños.
Baldosas rojas
Lo viste
Y caen, a menudo.
Corrientes de aire
En cada pasillo bautizado.
Infinitas puertas
Se descubren entre
Los recovecos de sus muros.
En el centro
Un eje abierto
Donde, infelices
Encontraron su final.

Un clic en "más información para la respuesta.

martes, 22 de febrero de 2011

Taller - ¿A qué cuadro corresponde el texto siguiente?, por M Ángels Portugués.

Pusieron fin a su vida, cómodamente hundido en el agua, con sus extremidades flácidas y el brazo derecho extendido fuera de su bañera, aquella que, cuando los picores de su piel le atormentaban, le servía de alivio, aprovechando la coyuntura para espantar la mugre de su cuerpo y de su alma. En su mano, una pluma.
La sangre brota tímidamente de su pecho. Formando un reguero indefinido. El personaje resalta con luz propia en medio de la oscuridad del fondo. Una caja de madera le sirve de escritorio. En su mano, la lista de futuros difuntos. A su izquierda, un paño remendado.
La cabeza, cubierta con una especie de turbante, inclinada, sostenida únicamente por el hombro y las telas blancas, podría emular a la de Cristo. En el suelo, un cuchillo, el arma homicida. Los labios entreabiertos expiran el último suspiro, mientras su rostro pasa suavemente del dolor a la paz eterna.
La disposición de todos estos elementos es tan sobria como la de un cuadro religioso. El fondo, oscuro, hace resaltar la figura principal en su improvisado lecho de muerte., transmite un agobiante y frio silencio. Una sombra podría evidenciar la huida de la vida de su cuerpo agonizante.


Un clic en “más información” para la respuesta.

jueves, 10 de febrero de 2011

Relato corto: ¡Dieta, dieta, dieta!, por Maria Ángel Portugués.

Esta mañana me he pesado. ¡Horror, me he engordado seis kilos en un mes! A este paso, mes a mes, me saldré por los lados de la balanza. “¡Por favor, suban de uno en uno!”, chisté típico de mi amiga Lucia cada vez que nos pesamos.

No sé si se lo contaré.

Mañana empiezo la dieta.

Cuento: Imanismo, por Maria Ángels Portugués

IMANISMO

La cosa empezó hace algunos años. Alguien me trajo un imán de nevera de alguna ciudad que había visitado, con el nombre bien grande y la representación de un  barquito de pesca. Yo ya contaba con un buen repertorio de estos artilugios en la puerta de mi electrodoméstico: pastelitos, elementos de cocina, abridores, bolígrafos pequeñitos, etc. Pero, al ver el que me habían traído pensé: “¡Vaya horterada!”. El “souvenir” en cuestión equivalía al toro o a la mujer vestida de faralaes que antes poníamos encima de la tele. En fin, me armé de valor y me dije:  “Mejor lo pones, no vaya a ser que se te presente un día en casa y se lo tome como un desprecio”, y yo, que soy muy cumplida, lo coloqué, disimulado, entre un pastelito y una ollita a presión. Se veía desde cualquier punto de la cocina: “Cádiz, tacita de plata” y el barquito, repletiiiiito de pescao.
Pero ahí no acaba la cosa.

sábado, 11 de diciembre de 2010

LOCURA TRANSITORIA - María Ángeles

Ordenador encendido. Word abierto. Ideas en la cabeza. Sin titulo.
Suena el teléfono. Es Maite que me pregunta como se hace el estofado de ternera. Se lo explico por encima y la dejo casi con la palabra en la boca. Vuelvo al ordenador.
Sigo sin titulo. Lo dejaré para el final, como hago siempre.

LA TOSTADORA ESPECTANTE - María Ángeles

Ni una línea. La página llevaba tres días en blanco. Abandoné la ausencia de inspiración y recurrí, como otras veces, a la tostadora.
Reposaba conectada a la corriente. Nunca la desenchufaba para tenerla disponible en cualquier momento. Blanca, con programador de tiempo y desconexión automática, era el mejor apoyo que tenia en mis momentos de bloqueo.

LA TRILOGIA - María Ángeles

La escalera estaba puesta del revés y en vez de subir, bajé. El piso superior parecía cada vez más lejano. Involuntariamente, descendía. Bajaba y bajaba mientras mi mirada subía en un despropósito sin límites.
Pensando en un posible final, toqué fondo.