Herta Müller, premio Nobel Literatura LV/Kim Manresa
Herta Müller, escritora alemana nacida en Rumanía, es menuda y de aspecto quebradizo. Cuando el periodista le hace una pregunta, se toma un tiempo para pensar y su respuesta es fluida, clara. nítida, sin rehuir ninguna arista. Está en Barcelona porque el CCCB le ha invitado a dar una conferencia con el título La lengua como patria y se le recuerda que otro rumano alemán, Paul Celan, vivió como tragedia tener que escribir poesía en la misma lengua que la de los verdugos de su pueblo judío y que Semprún decía que la patria de un escritor es la literatura, no la lengua. Müller,que vivió la represión comunista, dice que sí, que Semprún tenía razón. “La lengua no es una patria. El título de la conferencia no es decisión mía. Semprún decía que la patria del escritor no es la lengua, sino lo que se dice con ella. Necesitas vivir la hostilidad que se puede ejercer con la lengua, y más aún si esta lengua es la tuya y la entiendes. Esto pasa ahora en Irán, en Cuba, donde las víctimas hablan la misma lengua que sus guardianes. Paul Celan decía que escribir poesía en la misma lengua que los asesinos de su madre era muy complicado. No consiguió resolverlo, porque siguió escribiendo en alemán. Hay otros, como el propio Semprún, que se pasó al francés . Pero no es la lengua la que construye los totalitarismos. La lengua de Hitler era muy pobre y los judíos que marcharon al exilio siguieron hablando alemán, que no era el que utilizaban los nazis, tan vulgar”.
“No sé cómo funcionan ni un banco ni la bolsa. No es mi trabajo”, dijo Herta Müller sobre el papel que desempeña Alemania en la crisis de la Eurozona, “Ahora bien, creo que se exagera cuando se dice que Alemania está oprimiendo a Grecia. Esta crisis nos está superando a todos. La gente no entiende muy bien qué está pasando”.