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lunes, 17 de junio de 2013

Maurice Nadeau (1911-2013)


Maurice Nadeau, un siècle en littérature


Esprit indépendant, éditeur de génie, lecteur avide et écrivain, Maurice Nadeau, décédé dimanche à l'âge de 102 ans, n'a jamais désarmé et sa vie se confond avec les livres, lui qui a révélé tant d'auteurs cultes, de Georges Perec à Malcom Lowry, de Henry Miller à Michel Houellebecq. 

Maurice Nadeau, un siècle en littérature

Esprit indépendant, éditeur de génie, lecteur avide et écrivain, Maurice Nadeau, décédé dimanche à l'âge de 102 ans, n'a jamais désarmé et sa vie se confond avec les livres, lui qui a révélé tant d'auteurs cultes, de Georges Perec à Malcom Lowry, de Henry Miller à Michel Houellebecq.
afp.com/Pierre Verdy
L'éditeur et écrivain Maurice Nadeau, qui avait créé la revue La Quinzaine littéraire en 1966 est décédé dimanche chez lui à l'âge de 102 ans. 
"Pendant toute ma vie, j'ai toujours eu la bonne place pour découvrir des écrivains. J'étais à l'affût, j'écoutais, je lisais beaucoup, des manuscrits, les revues, la presse étrangère", expliquait en 2011, pour son centième anniversaire, ce grand Monsieur des lettres au flair admirable. 
Né le 21 mai 1911, orphelin de guerre élevé par une mère illettrée, il était normalien et avait commencé sa carrière comme enseignant de lettres modernes puis journaliste et critique littéraire. Maurice Nadeau avait la carte de presse 5262, obtenue en juillet 1945 quand il était chroniqueur à Combat, avant de signer à l'Observateur, à L'Express... Il avait connu Aragon, Breton, Prévert, écrit une "Histoire du Surréalisme". 
Jusqu'au bout, cet éditeur et écrivain à l'allure de patriarche a veillé sur La Quinzaine littéraire, sa tour de guet, que l'ex-militant trotskyste avait fondé en 1966 après avoir créé la revue Les Lettres nouvelles. En mai 2013, il lançait encore un appel pour sauver le bimensuel, confronté de nouveau à de graves difficultés financières. 
Indépendance et flair
Face aux grandes maisons, la sienne incarne les vertus de l'artisanat et de l'indépendance sans concession. Avec moins de dix livres par an, elle a eu rarement les honneurs des prix littéraires. Angelo Rinaldi disait de lui: "il est l'éditeur de l'impossible". Les coups de marketing, les visées commerciales, ce n'était pas pour lui. 
Il avouait être "très fier" de certains écrivains qu'il avait publiés et parfois défendus contre la censure, comme Henry Miller, qui lui avait donné toute son oeuvre. Il avait aussi écrit le premier article sur Samuel Beckett, ce dont l'écrivain irlandais lui a toujours été reconnaissant, a fait connaître Georges Bataille, René Char, Henry Michaux, Claude Simon, Witold Gombrowicz et tant d'autres. 
"Après leur premier succès, ils me quittaient"
"Mais Malcom Lowry est ma plus grande découverte. Son roman,Au dessous du volcan, c'est l'une des plus poignantes histoires d'amour que j'ai jamais lue", confiait-il. "Georges Perec, aussi, je suis très fier de l'avoir découvert. Il avait été refusé partout. La plupart de ceux que je publiais l'avaient été. Après leur premier succès, ils me quittaient". 
Ainsi, dès queMichel Houellebecqest sorti de la confidentialité après la publication par Nadeau d'Extension du domaine de la lutte, en 1994, il a rejoint de plus grosses écuries. "Je me définis comme un passeur. Jeune, je voulais changer le monde, j'étais un utopiste. Aujourd'hui, je me révolte encore mais je ne risque rien", disait Maurice Nadeau, au soir de sa vie, assurant ne pas être angoissé par l'âge ni la mort, lui qui, à 95 ans, avait dû convaincre un chirurgien "d'oser l'opérer" d'un anévrisme de l'aorte. 

miércoles, 15 de mayo de 2013

Rigor y risa

Hay entre nosotros tanto rigor intelectual mortis (la novela, pobre, muertita) y abundancia de autor comprometido y admirable que convendría que nos llegara ahora una sencilla ráfaga de literatura del desatino, aquella que, según Chesterton, fundara Mr. Lear, el enigmático Edward Lear.
Al oír hablar de semejante rama de la literatura, algunos quizás piensen en Aristófanes, Sterne, Rabelais, pero hay que decir que si bien estos escribieron obras maestras del género lo hicieron en un sentido diferente a los artefactos de Edward Lear, pues lo que ellos escribieron era de corte satírico, es decir, simbólico, y siempre hubo una gran diferencia, decía Chesterton, “entre el instinto de la sátira, que, viendo en los mostachos del káiser algo inherente a él, los dibuja cada vez más grandes, y el instinto del desatino, que, absolutamente sin motivo alguno, imagina cómo le quedarían esos mostachos al actual arzobispo de Canterbury si en una distracción se los dejara crecer”.
Si Edward Lear (A book of nonsense) llegara a enterarse de que nuestros escritores comprometidos se espían con lupa para averiguar quién observa mejor conducta moral, se dedicaría a jugar con todos los mostachos de los patriarcas de nuestro circo familiar. Y es que tan docto espionaje ha creado la sensación en nuestro ruedo de que es tan inadmisible subirse al andamio del desatino como escribir sin encargo divino alguno. Pero veamos, ¿acaso no pueden elegirse otros caminos? ¿Qué ocurre si descubrimos, por ejemplo, que alguien escribe microgramas en todo tipo de papelillos que encuentra por ahí? ¿Y qué pasa si, además, como sucede en el caso de Robert Walser, la constancia en la utilización de papelitos (en muchos de ellos el texto tenía una extensión que coincidía casi al milímetro con el tamaño de la hoja) sugiere la hipótesis de que era el tipo de papel y su formato lo que originaba en este narrador el proceso de escritura?
Si esa hipótesis fuera cierta, algo que veo probable tratándose de Walser, ¿no estaríamos ante una inmensa desmitificación de los grandes temas y escenas de la literatura? El autor de Jakob von Gunten fue un escritor sin causa, escribía sin ninguna finalidad visible, cualquier tema le parecía interesante. Cuando en tiempos como estos se oye discutir sobre cuestiones tan supuestamente trascendentes, la “escritura sin finalidad” de Walser crea el más completo desconcierto, parece lindar con el territorio de los desatinados.
Resulta interesante ver cómo quien escapa de las reglas comunes de nuestra sociedad anónima de rigurosos, presumidos y realistas-lukácsianos lo tiene mal, y hasta puede que le espere un cero en conducta. Sépase que, ya cuando defendió al desatino en literatura, Chesterton advirtió que sería indefendible si no fuese más que un simple capricho estético (estaba contra el principio estúpido del arte por el arte) y lo enlazó a sólidos razonamientos que concluyeron que en el fondo el desatino era una fe como un templo; añadiría yo aquí que es un instinto matinal irrefrenable, como estoy comprobando ahora mismo; un instinto que obliga a preguntarse si acaso hay alguien que tenga más fe en el mundo que el desatinado.
El desatinado se asombra siempre ante la luz eternamente cuadrada de los mostachos invisibles de sus paisanos. Y es alguien que no ignora que el sinsentido en literatura ha sido ya admitido en muchos parajes risueños porque ofrece su versión propia del cosmos; el mundo no es solo lo trágico, lo romántico, lo religioso, es también lo desatinado, basta ver cómo los dioses dejan que llueva sobre desiertos donde no hay nadie. Y, en fin, el desatinado no desprecia los compromisos; de vez en cuando adquiere alguno como obligarse a un vistazo diario al patio de estatuas de los escritores edificantes. Contemplo ahora ese patio entre el rigor y la risa.
 

miércoles, 1 de mayo de 2013

Diálogo con Sergio del Molino

Diálogo con Sergio del Molino en Sigueleyendo


Diálogo con Sergio del Molino, por Jordi Corominas i Julián

“At the violet hour, when the eyes and back
turn upward from the desk, when the human
[waits
like a taxi throbbing waiting.”
(T.S. Eliot, La tierra baldía)

Mi deseo sería quedar cara a cara con Sergio del Molino, pero no conseguimos, pese a más de mil intentos, que nuestras agendas coincidan, como si el capricho impidiera juntarnos. Fracasamos en 2012 cuando tenía que presentarle No habrá más enemigo y la idea colisionó por confusiones nuestras y porque venía a Barcelona el mismo día que charlé con Enrique Vila-Matas con motivo de la presentación de Aire de Dylan. Más tarde, es la gran suerte de las redes sociales, hemos hablado mucho, pero Barcelona, Madrid y Zaragoza parecían ubicarse en las antípodas.
No me gustan las entrevistas por correo electrónico. Sé que hay compañeros que dicen preferirlas porque así se ahorran la transcripción, pero eso es de horteras. Lo mejor de un diálogo es mirar a los ojos del entrevistado, compartir una copa de lo que sea y dejar que la velocidad del pregunta respuesta fluya con naturalidad. Como por escrito eso resulta más complicado decidimos que usaríamos el chat de Gmail para mantener una coherencia que permitiera la inmediatez y no propiciara eso que también gusta a otros compañeros: si le mandas las preguntas al escritor por e-mail las cuestiones se las piensa bien y de este modo el trabajo es más fácil, nulo esfuerzo, mucha recompensa.
En fin, a las 22:39 horas Sergio se preparó un sándwich. Al cabo de un minuto me puse el pijama, esperé mi interlocutor devorará su bocado, me puse algo de música y observé atontado la pantalla. A las 22:49, más preciso que cien mil británicos, El autor de La hora violeta me saludó y nos pusimos manos a la obra. Por una vez no puedo terminar la típica previa con el clásico enciendo la grabadora. Bueno, sí, ya lo he hecho. Disparamos.

La primera pregunta es obvia. ¿En qué momento decides que merece la pena plasmar algo tan personal como la muerte de Pablo?
En realidad, no quería plasmar la muerte de Pablo, sino mi experiencia de su enfermedad, cómo su enfermedad nos había enfermado a sus padres para siempre, y cómo su muerte nos había matado. Lo decidí muy pronto, fue una reacción prácticamente instintiva.
Lo que me costó más madurar fue si debía o no publicarlo, pero yo no sé escribir para mí, no me guardo nada en los cajones.
Bueno, es cierto, porque lo que cuenta es el proceso, que es lo que se narra en el libro, de hecho me pareció muy elegante desde un punto de vista estilístico el hecho de no exhibir la agonía

miércoles, 17 de abril de 2013

Enrique Vila-Matas

Enrique Vila-Matas

"Aún no sé si quiero ser antiguo o postmoderno"

La respuesta sigue estando en el viento. Entre Bob Dylan, los fantasmas del futuro y un Archivo General del Fracaso, Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948) ha construido 'Aire de Dylan', que lanza Seix Barral el próximo martes: un homenaje al mundo del teatro y una crítica a la posmodernidad a través de la relación de un padre muerto y su hijo, en el que no faltan ni el humor más descarnado ni la más alta literatura.


Recuerda Enrique Vila-Matas, sentado en una cómoda butaca roja con vistas a su mesa de trabajo, donde el ordenador sigue encendido y probablemente muestre la imagen de un gato de piedra, que cuando tenía “cuatro o cinco años” se cayó de un camión de bomberos imaginario. “Jugaba a ser todos los bomberos, tan pronto era el conductor del camión como el último bombero. Y para cambiar de papel tenía que dar un salto. Así que estuve dando saltos hasta que me caí y me abrí la cabeza”, dice Vila-Matas. A continuación se señala la frente. Señala una herida de guerra infantil del tamaño de una moneda. Sólo tenía “cuatro o cinco años”, y ya jugaba a ser un puñado de otros.

-¿Pasión incontrolada, infantil, por la multiplicidad, ese ser muchos para no ser uno mismo, como la que alienta al protagonista, al escritor y padre muerto, de su última novela?
-Uno nunca sabe quién es. Ni siquiera quién quiere ser. Al menos es así en mi caso. ¿Me gustaría llegar a saber realmente quién soy, o prefiero continuar así y ser muchos? ¿Quiero ser antiguo o postmoderno?

Se encoge imperceptiblemente de hombros y dice: “Es una posibilidad, puede que sea uno de los últimos modernos”.

Eso aproximadamente piensa de sí mismo Juan Lancastre, uno de los protagonistas de Aire de Dylan (Seix Barral), un escritor muerto que resulta ser un fitzgeraldiano Hamlet postmoderno; mientras que en el relato, una velada trama negra, con asesinos y asesinados, sustituye a la metaliteratura (sí, hay citas, pero son frases-motor, frases gasolina, que ponen en movimiento al en apariencia perezoso protagonista, a Vilnius, el hijo de una leyenda literaria, paralizado por la sombra de su gigantesco padre, el ya citado Lancastre), en una historia que dialoga con algunos de sus primeros libros. “En concreto -dice Vila-Matas-, dialoga con el joven que escribió Historia abreviada de la literatura portátil, con algunas de las ideas de aquel libro que giraba en torno a una sociedad secreta”. Una sociedad secreta que homenajea, con su nombre (se llama “Aire de Dylan”, como la novela que la contiene), a la gota de cristal con aire de París que Duchamp construyó para regalar a unos amigos y a la que llamó Aire de París. Una sociedad secreta perezosa, que se contenta con “tener una idea al día”, sin llevarla a cabo...

-¿Con tener la idea, sin más, y no hacer nada, es suficiente?
-No critico su actitud, me gusta. Incluso la envidio. Huir del esfuerzo, convertirse en Oblomov, el paradigmático personaje de una novela de Goncharov, un joven y desvalido aristócrata que es incapaz de hacer nada con su vida. Sólo duerme, bosteza y lee de vez en cuando. Es el indiferente a la vida por excelencia.

¿Y si el inadaptado es el narrador?

lunes, 8 de abril de 2013

Periodismo alternativo : México

riodoce_logo

 

Pedro Carreón, titiriteros unidos y un punketo pelos parados

En su documental Óscar Liera, pasión por el teatro, basado, por supuesto, en la fructífera vida del dramaturgo culichi, Óscar Blancarte nos ofrece una escena inicial en la que un niño personificando a Liera se deslumbra con el pequeño mundo escénico de los títeres, la puerta por la que entra su principal motivo para vivir. En la escena final, el carromato del titiritero se va, como una representación poética de la muerte del autor de El Jinete de la Divina Providencia, por mencionar una de sus tantas obras con las que ubicó a Sinaloa en el mapa del teatro internacional. El titiritero que fascina a Óscar Liera en el documental es Pedro Carreón.
Carreón es el personaje emblemático de la actividad de títeres en Sinaloa. Funda su grupo, bajo el cobijo de la entonces Universidad de Sinaloa, en 1959, y con sus grandes estrellas, como La Española, Carlitos Chaplin, Cascabelito, se lanzó a recorrer los caminos solos del estado para ofrecer en todos los rincones la magia de unos muñecos que cobraban vida con la poesía que emanaba de sus manos y toda su emoción desbordada en el pequeño espacio donde representaba sus comedias, sus dramas, su razón de ser. Cuarenta años de vida entregó Carreón a dar animación a sus muñecos y no dudo que varios de sus Pinochos velaron su sueño en sus últimos años de enfermedad, hasta la hora de su muerte en 1999.
Así como pasó con Liera, el trabajo de Pedro Carreón impactó en gran cantidad de niños que empezaron a hacer sus títeres con calcetines que hablaban y hacían reír, pensar o llorar. Al crecer se convirtieron, por ejemplo, en Fernando Mejía, director de Güiñoleros de la UAS, o en Alejandro López, director de Delta Teatro, agrupaciones que no se han conformado con maravillar a los niños del estado, sino que han traspasado fronteras para hacer lo propio en varios países sudamericanos y europeos.
 
Para seguir leyendo:
http://riodoce.mx/noticias/cultura-arte/20094
 
 
Sin Embargo
 
http://www.sinembargo.mx/
 
 

lunes, 1 de abril de 2013

Pessoa (1888-1935)

Últimas noticias del inagotable Pessoa

Una versión del ‘Libro de desasosiego’ con textos inéditos arroja nueva luz sobre el autor

También se publica una compilación de sus escritos psiquiátricos

 
Diagrama con los heterónimos más importantes de Pessoa, a partir de un análisis de su traductor Perfecto E. Cuadrado. / FERNANDO VICENTE
 
La inmensa herencia literaria de Fernando Pessoa, fruto de un afán inhumano de perfección que quedó plasmado en un legado de cerca de 30.000 escritos ordenados, en su mayoría, de forma caótica y embarullada, sigue regalando nuevos textos que aportan nuevas visiones sobre este escritor inagotable. Fruto de la labor de zapa de dos estudiosos de la obra del mayor poeta portugués contemporáneo aparecen ahora en España una nueva edición del Libro del desasosiego, con cinco textos inéditos, y un volumen titulado Escritos sobre genio y locura,compuesto por apuntes sobre psicopatologías y psiquiatría nunca publicados en español (en Portugal lo fueron en 2006). Ambas, en Acantilado.
Richard Zenith, estadounidense de origen, portugués de adopción, considerado por muchos el mayor especialista de la obra de Pessoa, ha compuesto esta última edición del Libro del desasosiego. Entre los cinco textos sacados a la luz hay reflexiones sobre la muerte y sobre el hecho mismo de divagar. Y entre ellos, uno especialmente sintomático. Es el más largo y se compone de una deliciosa redacción sobre la niñez del poeta, sobre sus recuerdos de juego inventando personajes con las piezas del ajedrez y sobre la nostalgia infinita de la infancia. “Me dolía esto como hoy me duele no poder dar expresión a una vida. ¡Ah! Pero ¿por qué recuerdo yo esto? ¿Por qué no permanecí niño para siempre? ¿Por qué no morí yo allí, en uno de esos momentos?”.
Zenith tradujo Libro del desasosiego al inglés y su primera edición en portugués data de 1998. Desde entonces ha elaborado 10 más. Tal cantidad de versiones obedece a las circunstancias azarosas en que se descubrió a principios de 1980 el manuscrito, dentro de un sobre en un arcón que albergó durante décadas la confusa, ingente y desordenada herencia literaria del escritor.
“Pessoa dejó ciertas indicaciones para la composición del libro, pero estas no son exhaustivas y, a veces, se contradicen con otras que dejó en otra parte, por eso se encuentran textos traspapelados que aunque no llevan indicación ninguna, por su temática o estilo deben figurar en el Libro del desasosiego”, explica Zenith.

viernes, 22 de febrero de 2013

Primeras páginas de... Use Lahoz

El escritor catalán Use Lahoz ha obtenido hoy el Premio Primavera de Novela 2013 por El año en que me enamoré de todas, una novela "original y brillante" que aúna dos relatos con dos tonos engarzados.
http://www.alfaguara.com/es/libro/la-estacion-perdida/
http://www.lavanguardia.com/libros/20130221/54365610896/use-lahoz-premio-primavera-de-novela.html
http://www.rtve.es/radio/20121211/novelista-use-lahoz-premio-ojo-critico-narrativa-novela-estacion-perdida/585282.shtml

Y ahora, el texto:


Hay gente que se cree sus propias mentiras y se pinta la lata del color que más le conviene.

Esta historia trata de ello.

El día que Santiago Lansac vio Valdecádiar por primera vez fue un 11 de abril de 1945. Él era todavía muy pequeño. Tenía tan sólo dos meses, por lo que no llegó a ver ninguno de sus siete puentes de vigas y troncos, ni el agua que pasaba por debajo de ellos ni el torreón situado en lo más alto del pueblo. Y es que Santiago Lansac no tuvo conciencia de dónde vivía hasta los tres años, cuando a sus rodillas moradas saltaron unas chispas desde las brasas del hogar y sintió que se quemaba. Es el fuego, los restos que escupe al azar su rabia contenida, debió de pensar, pero con otras palabras.

Entonces, ante el humo del hogar, al tiempo que se llevaba la mano a la rodilla, Santiago Lansac emitió un chillido que despertó al perro que dormía bajo el banco de madera, y que hizo que el animal levantara los párpados, moviera levemente sus bigotes y empezara a quejarse emitiendo un gruñido huraño, carente de todo cariño. Aquel perro se llamaba Lucero y Santiago Lansac tardaría en olvidar aquella mirada y aquel ronquido prolongado que a punto estuvo de acabar en ladrido. Desde ese instante, la cocina le pareció más pequeña, y no pasó ningún día en muchos años en que, antes de dar un paso en la estancia, no se cerciorara de que no estaba Lucero, o de que no dormía bajo el banco.

martes, 5 de febrero de 2013

Jesús Carrasco

Diálogo con Jesús Carrasco, por Jordi Corominas i Julián Por | Entrevistas | 17.01.13 
http://cultura.elpais.com/cultura/2013/01/31/actualidad/1359662720_748000.html
   
Vendido a trece países antes de su publicación en España. Un debut literario con alma de clásico. La riqueza de Miguel Delibes y la fuerza de Cormac McCarthy fundidas en una voz propia. Todos estos comentarios se refieren a Intemperie, novela del debutante Jesús Carrasco.
El paso del tiempo hace que desconfíe de tanto elogio previo, pero también me ha enseñado que antes de juzgar con precipitación conviene leer la obra. Intemperie es una novela atemporal ambientada en un núcleo rural que el lector identificará rápidamente con un contexto español al que no sabrá poner fecha. Estos factores incrementan desde el principio la tensión de una trama bien hilvanada que crece a medida que avanzan las páginas, lo que demuestra un dominio impecable de la técnica, algo que el narrador conjuga con un uso envidiable del léxico.
Por otra parte Intemperie tiene entre sus virtudes una magnífica economía de medios que me hizo preguntar una barbaridad de cuestiones sobre su narrador, al que no puse rostro hasta que Seix Barral colgó su foto en su perfil de Facebook, por lo que acudí a la entrevista con mucha curiosidad, pues normalmente acudes a la cita con un cierto estado de ánimo que determina la persona con la que dialogarás. En este caso iba, como quien dice, a ciegas, gran ventaja porque la entrevista podía salir pura, sin condicionantes previos.
Llegué al café a la hora prevista. Jesús Carrasco terminaba otra charla. Nos presentamos, le propuse ir al patio para poder fumar, buscamos un rincón apartado, intercambiamos cuatro pareceres sobre su jornada de tute periodístico y finalmente, encendí la grabadora.
 
Cuéntame tu experiencia previa con la escritura.

martes, 29 de enero de 2013

Bolaño, Perec.

http://www.elboomeran.com/nuevo-contenido/415/la-lista-de-bolano-y-perec/

imagen descriptivaIlustración: Fernando Vicente
www.elboomeran.com | 21/1/2013
UPD
La lista de Bolaño y Perec
A pesar de sus radicales diferencias, hay una secreta hermandad entre el francés Georges Perec y el chileno Roberto Bolaño a la hora a abordar la construcción de ficciones. Artículo de Rodrigo Pinto, crítico literario, publicado en la revista UPD en su número 09. Revista editada por Ediciones Universidad Diego Portales.
 
 
 
 
Artículo descargable en pdf

domingo, 27 de enero de 2013

Gonzalo Canedo

Gonzalo Canedo, o de qué iba eso de ser editor
Por los escritores sabemos que los editores son unos hijos de puta. Les roban, les cambian una coma; les cambian dos comas; les dejan de publicar; no les entienden y no les hacen caso cuando proponen una foto para la portada; siempre invitan a comer a otro; siempre sacan sus libros en febrero. Todo terrible.

Los editores son empresarios y, como tales, da mucho gusto odiarlos y hablar mal de ellos, y cualquier persona –sobre todo si nada sabe del negocio editorial- encontrará muy sensatas todas las acusaciones que se les dirijan, pues detentan –oh- los medios de producción –normalmente un Mac y la llave de una puerta, tres o cuatro sillas – y eso, a qué negarlo, resulta imperdonable.

En realidad un editor es a su modo un artista. Un artista del capital, de hecho. No abre una empresa para hacerse rico, sino para hacer libros. Haciendo libros uno puede acabar rico, sí; como puede uno acabar rico mirando por la ventana, más o menos. Lo normal es acabar arruinado y con un par de toneladas de papel en el pasillo de casa, papel que, por haberse desperdiciado en literatura, vale menos que si estuviera en blanco.

Los aspirantes a escritor proyectan sobre los editores el deber de reconocerles el talento, cuando un editor independiente no busca el talento, sino llegar a fin de mes. A un editor como dios manda le trae sin cuidado lo bien que escriba un fulano, y todo lo que publica lo publica por accidente, es decir, porque no lo ha publicado otro antes. Son los escritores los que le dan una importancia legendaria a publicar, los que lo ven como algo mágico y hasta histórico, notificable; para un editor, publicar es una rutina transida de nostalgia: saben ya que ese libro no importará a nadie pasados tres meses, salvo al propio autor, que no acaba nunca de creerse lo de los tres meses. Los editores publican para seguir siendo editores; los escritores, para ser famosos.

El pasado 15 de enero murió un editor de verdad, pues al igual que hay escritores de verdad y escritores con beca, hay editores que se juegan su dinero mientras otros cuentan su editorial entre los juguetes que les entretienen mientras les cae alguna herencia. Un editor de verdad, por aclararlo más aún hacia lo vil, es básicamente alguien que no puede permitirse darse importancia.
Para seguir leyendo:

viernes, 25 de enero de 2013

Jean Cocteau

El diario inédito de la Costa del Sol escrito por Jean Cocteau ve la luz

Jean Cocteau, junto a escritores y amigos que lo recibieron en el aeropuerto de Málaga en 1961. | ELMUNDO.es
Jean Cocteau, junto a escritores y amigos que lo recibieron en el aeropuerto de Málaga en 1961. | ELMUNDO.es
  • Publican los cuadernos y notas con las que el poeta francés reflexionaba en sus estancias en Marbella.
El poeta, cineasta y artista francés Jean Cocteau (1889-1963) se quedó atrapado en su fascinación por la Costa del Sol. Lo recuerda la publicación de un libro que recupera los cuadernos y las notas en las que reflexionaba durante sus estancias en Marbella, en los inicios de la década de los 60.
Aquellos textos han sido ahora rescatados, cuando se cumple medio siglo de su muerte, y su diario inédito de la costa malagueña ha visto la luz en castellano en el volumen 'Jean Cocteau. El cordón umblical' (Editorial Confluencias).
Con aquellas vivencias como telón de fondo, para escribir sus cuadernos también se nutrió de alusiones a muchos de sus amigos del mundo de la cultura, como Picasso, Chaplin, Chanel, Diaghilev, Marais, Genet, Edith Piaf o el boxeador Panamá Al Brown.
Portada del libro.
 
Esta publicación nos recuerda ahora lo vivido en Marbella por el polifacético creador. Durante aquella estancia en la Costa del Sol, corrían los albores de la década de los 60 y, allí disfruta, consciente de que aquel lugar le hace feliz, aquel a quien los franceses coronaron entre la polémica como su ‘Príncipe de los Poetas’.
Portada del libro.En tierras malagueñas, Jean Cocteau crea cerámicas y emborrona dibujos brillantes o entusiastas paneles, como aquella media docena de piezas, titulada 'Paneles de Pombo', que ahora se reproduce en el tramo final de este libro. Con aquellos paneles decoró la boutique marbellí de su amiga Ana de Pombo, una mujer a la que bautizó como «la profesora de danza flamenca y de castañuelas científicas».
En aquellos días a su vida le aguarda un desconocido epílogo vital de sólo dos años. Su existencia transita por su recta final, por su úlñtima etapa, pero él no lo sabe. Mientras, le sigue dando forma a sus numerosos dibujos españoles, y en bastantes de ellos se aprecia, junto a su firma, la localización de la obra en la localidad costasoleña en la que no pudo despedir sus días. Ese habría sido su deseo, tal y como había reflejado en aquella carta en la que le pedía a Ana de Pombo que le buscara por allí un terreno en el que ubicar, hasta retirarse, su paso por el mundo.
Y es que Cocteau se había enamorado de ese reducto glamouroso de la España que lo cautivó, desde su primer viaje en julio de 1953, a través del flamenco y de los toros. De hecho, ambos temas tan andaluces están muy presente en la producción artística que realizó en España o sobre este país, y que en algunos casos, muestran con desgarrada expresividad su predilección por los artistas de lo jondo, los toreros, la raza gitana y los travestidos. O, incluso, por paisajes que le rodeaban con tanta cercanía como para dar a sus piezas titulos como 'El estrecho de Gibraltar' y 'La montaña blanca de Marbella'.
Toda esta creación artística, así como los poemas que dedicó a España o la propia provincia de Málaga, brotaron a partir del día en el que, tras descubrir que este país no se parecía lo que le habían contado, llegó a admitir que le ofrecía lo que echaba en falta en su Francia natal: «Sé bien que hay varias Españas y varios dialectos. Pero mucho más que una Francia, hay una España. Nosotros no disponemos de nada de carácter nacional que pueda ser parangonable a las corridas ni al flamenco», llegó a escribir.
La edición del libro 'Jean Cocteau. El cordón umblical' forma parte de una serie de actos que recordarán en tierras malagueñas el paso por Marbella del polifacético creador, coincidiendo con el 50 aniversario de su muerte.
Su publicación con el sello de Confluencias, en coedición con el Instituto Municipal del Libro de Málaga y la Fundación Picasso Casa Natal, se unirá a un ciclo de conferencias sobre el francés, que se celebrará en la capital malagueña en torno al mes de marzo. Su periplo marbellí y su relación con personajes de la ciudad costasoleña como Ana de Pombo saltarán a la palestra en estas jornadas.

martes, 15 de enero de 2013

Revista Proa

Vuelve ‘Proa’: rescate de una revista literaria

Una edición facsimilar recupera la segunda etapa de la revista ‘Proa’

 
Cuadro de 1925 del pintor vanguardista argentino Xul Solar para celebrar la aventura literaria de 'Proa'. / CORTESÍA DE ANTHONY STANTON
 

En julio de 1924 el escritor argentino Jorge Luis Borges regresó a Buenos Aires después de su segundo viaje a Europa, de un año de duración. Tenía 25 años y volvía a casa con la cabeza llena de ismos y pájaros literarios, aunque ya por entonces se había alejado del vanguardismo ultraísta y exploraba otros terrenos más jugosos, como el criollismo urbano y la construcción de una mitología de lo propio, junto al redescubrimiento de los clásicos antiguos y modernos. Borges había editado ya Fervor de Buenos Aires (1923) y antes impulsó la publicación de las hojas de Prisma y la revista Proa en su primera etapa (tres números, entre 1922 y 1923), plataforma del ultraísmo en América. Sin embargo, cuando en agosto de 1924 él y otros tres jóvenes escritores argentinos —Alfredo Brandán, Ricardo Güiraldes y Pablo Rojas Paz— refundan Proa, inician una aventura literaria de vanguardia que iría mucho más allá de la influencia ultraísta y que, en sus 15 números y dos años escasos de vida, dio cabida en el mismo espacio a corrientes luego irreconciliables.

domingo, 13 de enero de 2013

Malraux

Malraux en el remite y en el destino

Unas 200 misivas conforman la correspondencia inédita del escritor y político francés

Picasso, Gide, De Gaulle, Bergamín y Dalí desfilan por el libro ‘Cartas escogidas’

 
Tres imágenes de André Malraux captadas por la fotógrafa Gisèle Freund, en una exposición en el CCCB de Barcelona.
 
André Malraux (París, 1901 -Créteil, 1976) era hasta ahora una de los pocas vacas sagradas de la literatura francesa del siglo XX que no contaba en su bagaje editorial con el correspondiente volumen de correspondencia inédita. En el caso del autor de L’ espoir, él mismo se había encargado de que sus cartas no vieran la luz, al menos en los treinta años que siguieran su muerte, según dejó estipulado en su testamento.
Malraux no consideraba la correspondencia como una forma de literatura. Sobre todo, era poco dado a hablar de él y de su intimidad, de lo que denominada “el miserable pequeño árbol secreto” de cada uno. Pero ahora, superado el impuesto veto temporal del autor, la editorial francesa Grasset ha decidido acabar con esta anomalía y publica una fascinante colección de cartas suyas, casi todas inéditas, que arrojan una nueva luz sobre uno de los grandes escritores —y políticos— del siglo pasado.

sábado, 12 de enero de 2013

Huidobro

Un siglo de vanguardia con Huidobro

Cuatro poetas recuerdan al autor chileno en los cien años de ‘La gruta del silencio’, el poemario que lo confirmó como un gran renovador de la poesía hispanohablante

 
 

Vicente Huidobro en un dibujo de Pablo Picasso.
 
“Leía un libro lleno de jugo de lirios,/ De gotas de sangre,”, así empieza el poema El libro del silencio de Vicente Huidobro, uno de los primeros poetas latinoamericanos que se abrió paso en la jungla literaria del aún nuevo siglo XX con palabras, versos y formas vanguardistas que innovaron la poesía en español. Y puso a Chile en el mapa de la literatura universal. Nacido en Santiago de Chile en 1893 y muerto en la Cartagena de su país en 1948, Huidobro fue uno de los pioneros del creacionismo. Aunque hace su debut en 1911 con Ecos del alma, es hace un siglo, en 1913, con tan solo 20 años, cuando se revela como una voz renovadora y singular en el libro La gruta del silencio, del que forma parte el poema que abre este artículo, aunque su fama y popularidad se inmortalizarían en 1931 con Altazor.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Jaume Cabré

Jaume Cabré: “Nadie es amo de los temas narrativos” Por
http://www.revistadeletras.net/jaume-cabre-nadie-es-amo-de-los-temas-narrativos/

Jaume Cabré (foto © Xavier Fabré)
Jaume Cabré (Barcelona, 1947) es un escritor genuinamente europeo. Su estilo emocional e intuitivo, sus propuestas argumentales cultas, intrigantes y efectistas; su gestión casi alquímica del tiempo narrativo, sus imprevisibles cambios de punto de vista y de narrador, su continuada reflexión en torno al mal, y la creación de unos personajes con los que el lector convive aún días después de terminar el libro, hacen de él un escritor de gran personalidad. Es muy auténtico también, probablemente porque tiene muy claras sus raíces, que comunica en ese idioma universal que a fin de cuentas es la literatura.
Su bibliografía es, más que extensa, intensa. Su última novela, Yo confieso le ha llevado ocho años, y la anterior Las voces del Pamano, siete. Son años en los que el autor está inmerso en un mundo y atmósfera por él creados, en una historia que se construye sobre la marcha; “cuando escribo una novela no sé de qué irá”, comenta durante la entrevista.
Jaume Cabré es asimismo un escritor de enorme éxito en Cataluña y el resto de Europa. Sólo en Alemania se han vendido más de 500.000 ejemplares de Las voces del Pamano (Traducida de nuevo en 2012 en Destino y publicada en catalán en Proa -2004-). Yo confieso (Destino / Proa en catalán, 2011) lleva ya 70.000 ejemplares vendidos tanto en catalán como en castellano, 60.000 en alemán y 8.000 en italiano, y el número se multiplicará en cuanto salgan las ediciones de bolsillo.
Mantenemos una agradable conversación en su casa. Charlamos en el idioma que a cada uno le resulta más cómodo: él en catalán y yo en castellano. Las lenguas no son fronteras, son puentes.
El catalán es la lengua que habitas.

lunes, 10 de diciembre de 2012

José Hierro

Hierro, novelista inédito

Diez años después de la muerte del poeta, El Cultural descubre las primeras páginas de su novela perdida

http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/31936/Hierro_novelista_inedito

 
En La Moderna, el bar al que cada mañana acudía José Hierro a escribir y dibujar -era incapaz de hacerlo en casa-, la nostalgia no ha decrecido tras una década de ausencia. Nuestras letras siguen de luto también, pero estos diez años sin Hierro nos están desvelando el rostro oculto del poeta, el de un poderoso narrador clandestino. Aunque en vida publicó nueve relatos (que acaba de recuperar, rescatando un buen puñado de inéditos, Santos Sanz Villanueva en Cuentos reunidos, UPJH), casi nada se sabía de sus novelas.

Porque Hierro (1922-2002) siempre se sintió narrador, y escribió poco después de salir de la cárcel en 1944 cuatro novelas. De hecho, él mismo confesaba creer “sinceramente que es en la novela únicamente donde podré hallar la expresión completa de mi personalidad literaria”. Los resultados no le convencieron demasiado: las dos primeras las desechó “por malas”, pues eran, como le confesó a Pilar Narvión en 1954, “ese cargamento autobiográfico que hay que abandonar en alguna parte”. La cuarta tampoco fue la obra que quería haber escrito. Se titulaba 'Cualquiera que me encuentre', y acabó regalándosela a Joaquín de Entrambasaguas por haberle dado trabajo, a pesar de sus antecedentes políticos, como profesor en los cursos para extranjeros de la Universidad Menéndez Pelayo de Santander. En cuanto a la tercera, se trataba de La vida es el fin, pero ha permanecido oculta hasta hace bien poco entre montones de papeles. En ella parecía creer Hierro de verdad. Llegó incluso a presentarla al premio Nadal, pero la retiró voluntariamente porque reflejaba “con excesiva claridad personas y hechos que han estado cerca de mí”. El Cultural la saca hoy a la luz y publica sus primeros capítulos, en los que el poeta retrata la extrañeza de quien, tras pasar años de cárcel, vuelve a casa y no reconoce ni se reconoce en nada. Sólo en el mar y la nostalgia. Además, acompañamos el relato con dos cuadros al óleo, desconocidos hasta hoy, de Hierro, autor también del retrato inédito que ilustra nuestra portada.


La vida es el fin

José Hierro

CUANDO Agustín Vidal salió de la cárcel lo primero que hizo fue volver a su tierra. No tenía familia y la amistad de los que conoció seguramente se había enfriado ya. El sabía esto, mas a pesar de ello volvió: un hombre, para emprender el vuelo, necesita suelo firme y familiar. Quizá encontrase a alguien cuyo camino se cruzó algún día con el suyo. Y la palabra de quien ya habló con nosotros tiene poder suficiente para dar fondo mágico a la existencia que empieza, para cargarla de sentido, para materializar evocaciones que acaba por no saberse si son simples fantasías, espuma de recuerdos no vividos. Si al encontrarse de nuevo en su ámbito el choque era violento, tal vez fuera mejor. Vería cómo llegaba a él el desencanto, sabría con certeza que ya no pertenecía al mundo que tuvo por suyo. Así, sólo así, arrojaría el lastre que entorpecía su marcha y emprendería el camino rompiendo con el pasado que tanto había idealizado y por tornar al cual había suspirado tanto No debía acordarse de nada ni pensar en otra cosa que no fuera el mismo camino que iba a emprender.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Alessandro Baricco

Alessandro Baricco: "No me cansa escribir, pero sí el lado público y competitivo del oficio"

El autor italiano presenta en Madrid su última novela, Mr Gwyn


Aunque se muestra cortés en todo momento, se nota que a Alessandro Baricco (Turín, 1958), uno de los autores italianos actuales más leídos en España, no le entusiasma conceder entrevistas. O por lo menos le cansa. Pero es parte insoslayable del business editorial: los viajes relámpago, los actos de promoción, el ir y venir de editores, periodistas, agentes, jefes de prensa... Todo eso que no es parte esencial del acto de escribir pero sí del éxito. De todo eso, precisamente, huye el protagonista de su última novela, Mr Gwyn (Anagrama), que presentó este martes en Madrid en una charla con el periodista de El Cultural Alberto Ojeda en La Central de Callao. Tras la dura historia de Emaús, Baricco vuelve con una novela "límpida, divertida de escribir y de leer", escrita en un año “con gran placer”. Jasper Gwyn es un escritor londinense que, de buenas a primeras, publica en The Guardian, del que es colaborador habitual, un artículo en el que enumera 52 cosas que no volverá a hacer. Entre ellas, dejar de escribir y publicar libros -pero no la escritura-. Tras su decisión, a Jasper Gwyn se le ocurre, como una revelación, hacer “retratos escritos”, para lo cual se encierra cuatro horas al día durante un mes en un estudio con un modelo, como si se tratase de un pintor. Y el resultado estará al margen del mundo editorial. Será una relación privada entre el escritor, el retrato y el retratado.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Jordi Soler

Diles que son cadáveres
10 / 08 / 2011Jordi Soler
 
 
En 1937, en una de sus fases de locura más violentas, el poeta francés Antonin Artaud viaja a Irlanda con la misión de devolver el auténtico bastón de San Patricio. Más de medio siglo después, en Dublín, cuatro personas muy peculiares, de algún modo relacionadas con Artaud, protagonizarán un delirante viaje a Irlanda del Norte que terminará de la forma más inesperada.
Diles que son cadáveres
Jordi Soler
Mondadori / 224 págs.
Precio: 18,90€
Publicación: 8 de septiembre.
Jordi Soler (La Portuguesa, Veracruz, 1963) es autor de dos libros de poesía y siete novelas; las tres más recientes, Los rojos de ultramar (Alfaguara, 2004), La última hora del último día (RBA, 2007) y La fiesta del oso (Literatura Mondadori, 2009). Fue diplomático en Dublín y vive en Barcelona.

Capítulo 1: el agregado cultural

En 1950, dos años después de la muerte del poeta Antonin Artaud, Albert Nalpas fundó Artaud & Co, una escurridiza sociedad que hasta hoy se dedica, en términos generales, a la “preservación y difusión de la memoria del gran poeta de Francia”. Así dice textualmente el eslogan escrito con letras de un rojo ambiguo, más bien rosáceo, en la puerta de las oficinas, y que también se reproduce, en membretes del mismo colorido, en hojas, sobres y tarjetas de presentación. Las oficinas de Artaud & Co, que en realidad son dos habitaciones vetustas parcialmente devoradas por la carcoma, están situadas en el sótano de un hotel, en la rue Serpente, en el 6º distrito de París.
Los primeros años de Artaud & Co transcurrieron favorecidos por el supuesto parentesco que existía entre Albert Nalpas y el poeta, cuyo nombre completo era, efectivamente, Antoine Marie Artaud Nalpas. Durante casi dos décadas Albert, acompañado siempre por Delfina, su mujer y vicepresidenta de la compañía, aprovechó la coincidencia de apellidos para hacerse con una serie de documentos y objetos que poco a poco fueron conformando una importante colección. Simultáneamente Albert fue convirtiéndose en el experto por excelencia cada vez que en algún programa de radio o televisión se hablaba del legado poético de Artaud.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Saul Bellow

Algo por lo que recordarme (Saul Bellow)

Mezclar ficción y realidad es una garantía de fracaso literario. Lo cual recuerda el relato perfecto sobre un viejo narrador que evoca un episodio de su adolescencia, en el Chicago de la Depresión. Una pista sobre el carácter sagrado de la lectura
 
Cada día convivimos más con el ruido de fondo de crisis económicas, invasiones de países árabes, sorpresas de grandes gigantes farmacéuticos, reclamos de la industria del automóvil, tortugas Ninja, crímenes horrendos, pavorosos terremotos devastadores, Bolsas europeas que caen y caen y vuelven a caer, episodios de estupidez humana transmitidos día tras día como si fueran una serie televisiva sin guionista.
En semejante ambiente nuestra agitada vida de víctimas de lo mediático nos recuerda a un fragmento irónico de El caballero inexistente de Italo Calvino: "Debéis disculpar: somos muchachas del campo (...) fuera de funciones religiosas, triduos, novenas, trabajos en el campo, trillas, vendimias, fustigaciones de siervos, incestos, incendios, ahorcamientos, invasiones de ejércitos, saqueos, violaciones, pestilencias, no hemos visto nada".

jueves, 29 de noviembre de 2012

Jonathan Franzen

Jonathan Franzen: "Internet es el tabaco del siglo XXI"

El escritor publica 'Más afuera' y dice sobre Twitter que "ver la foto del plato de alubias de un amigo en Los Ángeles no es ningún avance"

Jonathan Franzen:
El escritor Jonathan Franzen, Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara Héctor Guerrero - AFP
Las claves
  • David Foster Wallace

    "David estaba enfermo, sí, y en cierto sentido la historia de mi amistad con él es sencillamente que yo quería a una persona mentalmente enferma. Después, la persona deprimida se quitó la vida, de un modo calculado para infligir el máximo dolor a aquellos que más lo querían y (...) nos quedamos con una sensación de rabia (... ) El establishment literario, que nunca había seleccionado siquiera uno de sus libros entre los candidatos a un premio nacional, ahora lo declaraba unánimemente un tesoro nacional perdido"
  • La ecología

    "Cada primavera llegan unos cinco mil millones de aves procedentes de África para criar en Euroasia, y cada año la friolera de mil millones son eliminadas deforma intencionada por los humanos, sobre todo en las rutas del Mediterráneo"
  • La separación

    "Una vez roto el sello hermético de mi matrimonio, las cosas se desmoronaron enseguida (...) Debería haber sido divertido y liberador, pero aún me sentía atrozmente culpable. Para mí la lealtad, sobre todo a la familia, es un valor fundamental. La lealtad hasta la muerte siempre había dado sentido a mi existencia"

 
Gran noticia: Jonathan Franzen sabe escribir corto. El volumen de ensayos Más afuera, que acaba de publicar Salamandra y Columna, tiene algunos textos incluso de tres miserables páginas. El autor de las monumentales Las correcciones o Libertad es la estrella de la 26.ª edición de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, la gran cita mundial de la edición en lengua española. Franzen (Western Springs, 1959) concedió una entrevista a este diario en un reservado del hotel Hilton.

Habla en su nuevo libro del fracaso de su matrimonio, del suicidio de su amigo íntimo David Foster Wallace, de sus propios complejos y estados depresivos... ¿No se habrá usted desnudado demasiado?