Hoy, en nuestro salón de artistas invitados, recibimos a Paco Gómez,. un poeta de gran delicadeza que nos dice como es lo que no es y como no es lo que parece ser. Por mi parte no leo ni melancolía, ni expresión dolorosa de la fugacidad del tiempo, más bien una manera de desbaratar lo dado, esa realidad llena de fuerzas contrarias y aniquiladoras de todo intento de belleza. Todo acto poético es un conjura.
No son sino los árboles
las lindes del camino,
los muros de la tarde.
Tantas orillas como esperas,
tantas ruecas como esperanzas
en los sueños de las aldeas,
de los puentes de piedra agotados
de aguardar los pasos de un caminante.
tantas ruecas como esperanzas
en los sueños de las aldeas,
de los puentes de piedra agotados
de aguardar los pasos de un caminante.
Tanta serenidad de bosque
lejos de las empalizadas,
donde cada noche la noche
deja en nuestros ojos su desafío,
y escarcha en la madeja del silencio.
lejos de las empalizadas,
donde cada noche la noche
deja en nuestros ojos su desafío,
y escarcha en la madeja del silencio.
Absortos al candor del fuego,
cada pensamiento en su trigo,
cada naufrago en su taberna,
y algún sueño cansado de ahuyentarse
yace en las aldeas como el relente.
cada pensamiento en su trigo,
cada naufrago en su taberna,
y algún sueño cansado de ahuyentarse
yace en las aldeas como el relente.
de La espera
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