La mujer pícara y su constante existencia en la literatura
Por Anna M. Guàrdia Garcia |http://www.revistadeletras.net/la-mujer-picara-y-su-constante-existencia-en-la-literatura/
Desde siempre, cuando se habla de novela picaresca se recurre a una asociación bilateral irreversible -picaresca-pícaro-, y se prescinde muy a menudo del sexo femenino.
No nos extraña que este género literario se estudie a partir de una obra concreta, El Lazarillo de Tormes,
por ser esta quien moldeó un esquema estructural y un personaje; pero
sí nos sorprende que en muchos libros de texto este estudio se apoye en
obras como Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán o Historia de la vida del Buscón, de Quevedo, omitiendo otras no menos importantes como La niña de los embustes, La pícara Justina, La hija de Celestina, Las Harpías en Madrid… ¿Realmente no hay protagonismo femenino en la novela picaresca?…, ¿existe o no la mujer pícara?…
Estas preguntas engendraron reacciones
dispares entre los propios críticos. Las posturas van desde aquellos que
consideran a las pícaras poco aptas para manifestarse tan
exhaustivamente como los pícaros (J. Rodríguez-Luis), pasando por aquellos que abogan por un poder liberalizador de la pícara y proclive a la maldad, peor que en los pícaros (Pablo J. Ronquido, Marta de Zayas), para llegar a los que niegan la posibilidad existencial de las pícaras (Thomas Hanrahan).
A través de estas líneas queremos despertar aquellas mentes que creen
fanática y unilateralmente en el pícaro, y demostrar mediante un ejemplo
concreto (Las Harpías en Madrid, de Alonso de Castillo Solórzano) que no solo existe la pícara, sino que además esta reafirma el género picaresco.












