domingo, 23 de diciembre de 2012

Hans Werner Henze (1926-2012): entre la música y el compromiso

HANS WERNER HENZE

No es fácil definir o hacer una síntesis del vasto legado musical de un gigante musical como lo fue el alemán Hans Werner Henze, uno de los indiscutibles autores musicales del siglo XX y parte del XXI.  Lo que sí es incuestionable es que Henze, fallecido el pasado 27 de octubre, es uno de los compositores alemanes más importantes de la segunda mitad del siglo veinte, sino el que más. Pero si hay que resumir en alguna frase o palabra a este gran pensador musical, desde el diario conservador español ABC lo dejaban bien claro y sin titubear, señalando a Henze como “el Einstein de la ópera en el siglo XX”, mientras que el compositor español Jorge Fernández Guerra hablaba del alemán en términos de “músico total”. Por su parte, Arturo Reverter señalaba de Henze la maestría con la que estaba manejada su orquesta, de enormes medios, pero tratada con una sutileza sensacional; del refinamiento y de la transparencia que conseguía de ella, de la riqueza de matices que despide, de la claridad de las líneas, de la delicadeza de los conjuntos, trabajados con la minuciosidad de un orfebre; de la emoción, del lirismo, que se desprenden de todo ello”.
Dentro de la música contemporánea (la que va desde la Segunda Escuela de Viena hasta hoy) se puede decir que Henze fue un personaje “inclasificable”, sin que su pensamiento musical se adhiriera a movimiento alguno o a un género musical concreto. Para sus coetáneos, no era suficientemente, en lo musical, arriesgado. Le faltaba ese grado de “anarquía” que, según el erudito Theodor Adorno, debían impregnar sus pentagramas. Henze, pues, navegó a contracorriente de las modas y modismos experimentales impuestos por el dodecafonismo sonoro y la atonalidad, optando por buscar más en la tradición del neoclasicismo o ahondar en el lenguaje musical stravinskiano. Y es que, para Henze, las moderneces quedaban para otros, quizás más enfrascados (o atascados) en batallas sobre qué derroteros estilísticos debía de tomar la música culta tras la defunción del romanticismo (con sus tardocomposiciones de los primeros años del siglo pasado) y la aparente consolidación del modelo musical dodecafónico. Así pues, para esos supermodernos progresistas (en lo musical) Henze era una especie de “antigualla” por aquello de que el alemán seguía componiendo óperas largas y obras sinfónicas de matices y colores sospechosamente poco vanguardistas. No era bien visto por los epígonos o capitostes más sobresalientes del “avant-garde” sonoro como Pierre Boulez, Luigi Nono o ese petardo de Karl Heinz Stockhausen, cuyas obras, en general, me resultan lo más parecido a esperpénticos proyectos de algaradas musicales. Ahora bien, debe de quedar claro que si no te gusta la música culta de la segunda mitad del siglo XX, Hans Werner Henze tampoco será un compositor de tu agrado. 

Para seguir leyendo:
 http://uraniaenberlin.com/2012/11/12/hans-werner-henze-1926-2012-entre-la-musica-y-el-compromiso/

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