domingo, 6 de febrero de 2011

Miguel Ángel se inspiró en burdeles para pintar la Capilla Sixtina, y el papa sin enterarse..

El genio renacentista encontró inspiración en las «stufa», según asegura la estudiosa Elena Lazzarini en un artículo publicado en medios italianos



El genio renacentista Miguel Ángel Buonarroti se inspiró en varios burdeles italianos para pintar algunos de los modelos que forman parte de los frescos de la Capilla Sixtina, asegura la estudiosa Elena Lazzarini en un artículo que publica el diario italiano "Corriere della Sera".
 
Según la experta, era frecuente que los artistas renacentistas italianos acudieran a las llamadas "stufa", baños públicos similares a un burdel donde a menudo se ejercía la prostitución, para estudiar a modelos que después serían representados en sus obras.
Una fuente de inspiración presente en la producción de muchos artistas de esta época, desde Leonardo a Bronzino, pasando por el propio Miguel Ángel. Según Lazzarini, muchos de los beatos y condenados que forman parte de los frescos de la Capilla Sixtina son retratados en situaciones obscenas.
 
"Un condenado, por ejemplo, es conducido al infierno agarrado por los testículos y entre los beatos se producen besos y abrazos ambiguos, claramente de naturaleza homosexual", explica la estudiosa. Lazzarini añade que "los cuerpos masculinos, muy viriles, que componen la pintura del Juicio Final corresponden con la apariencia física de peones y cargadores retratados durante el trabajo, con los músculos tensados y con el cansancio y el esfuerzo reflejados en sus rostros".
La imponente escena del Juicio Final, de 3,7 por 12,2 metros, fue pintada por Miguel Ángel entre 1536 y 1541 para decorar la pared que se encuentra tras el altar de la capilla. Según la estudiosa italiana, fue en los baños públicos de la capital italiana donde Miguel Ángel se inspiró para decorar una de las joyas del Vaticano.
Lugares de promiscuidad
Estos espacios eran numerosos durante el siglo XVI en Italia y, en particular en Roma, explica Lazzarini, y en ellos, además de realizarse tratamientos de belleza y de hidroterapia, "había estancias más apartadas, lugares de promiscuidad y de prostitución masculina y femenina".
Referencias que se encuentran también en obras de otros artistas renacentistas como Leonardo o Bronzino, según la experta. "Era una opinión muy común en aquella época el considerar que aquella fisonomía correspondiese a un ideal físico y emocional. Y estos modelos no eran sólo cosa de Miguel Ángel, los encontramos a partir de Leonardo en varios trabajos y están presentes también en la obra de Bronzino", añadió Lazzarini.
 
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